Akodo Shotoku_ (1 de 2)

29 enero, 2009 at 3:15 pm (1)

Cuando Shotoku se colocó su hoate había terminado, por fin, de colocarse su armadura. Se encaminó con paso firme a través del domo con la cabeza alta, como cualquier guerrero de su categoría haría, y se detuvo bajo el umbral de la puerta a recordar su pasado, aquel pasado que ahora le costaba su rango, y su vida…

Era principios del s XVII cuando la familia Tokugawa inició el periodo Edo. Por aquel entonces Akodo “hatsu-mosuko”, tenía unos 8 años de edad. Provenía de una familia de casta noble, los Akodo, la nobleza del clan del León – ferozmente devotos del honor y de los ideales del bushido, más que ninguna otra familia del imperio. Creció bajo el entrenamiento otorgado por su padre y allí aprendió varias cosas que le marcarían su vida:

– El código de la familia: Los Akodo forman el gran ejército de los León, disciplinados, herméticamente estructurados y sin igual en proezas bélicas. Valoran menos la gloria individual que los demás clanes reconociendo la fuerza de los samurai que luchan codo con codo. Aprenden esfuerzos coordinados y orden cerrado entrenando bajo el lema Akodo “Deber, Honor, Liderazgo”. No son quizás tan furiosos en batalla como otros, pero sus gritos unísonos y sus cargas coordinadas diezman a sus enemigos en el campo de batalla.

– El Bushido: Es el código samurai, la senda ética y moral que cada samurai autentico intenta seguir. Todos los clanes reconocen los escritos Akodo sobre el bushido como una herramienta legítima para enseñar a los samurai su lugar en el orden celestial.

Así desde niño fue marcado por un destino para el que había nacido y por el cuál caminaba con gusto y orgullo. Heredó de su abuelo su arma, el No-Dachi de la familia Akodo. Para los samurai heredar este arma resulta un honor desmesurado y la pérdida de la misma sin una causa justificada, puede suponer tal deshonra que le lleve al seppuku.

Mucho tiempo después, cuando llegó a la mayoría de edad, fue bautizado mediante la ceremonia de gemppuku con el nombre de Shotuku; en honor a un antepasado de la familia Akodo, uno de los fundadores del clan León.

Pasó entonces al siguiente paso de su iniciación: cogió su No-Dachi y partió hacia los bosques para dedicarle tiempo a la oración. Esta ceremonia se conocía como el daisho ancestral y el objetivo era despertar a los espíritus ancestrales de su arma. Pasó 8 horas arrodillado delante de sus antepasados, sin comer ni beber, sin moverse, y además sin ayuda de un shugenja, lo cual implicaba una dificultad algo mayor. Tras esto fue nombrado samurai bajo el nombre de Akodo Shotuku.

Sirvió al clan León y al Emperador durante largo tiempo, demostrando su gran valía en combate. Nunca se ha sabido de verdad, pero se dice que participó en más de 60 combates y nunca perdió uno solo. Además era un líder nato de sus tropas y un estratega mediocre pero cuya bravura demostró ser muy útil en algunos combates.

El gran “error” que cometió Akodo Shotuku fue unirse a los rebeldes samurai que apoyaron a Toyotomi Hideyori alegando que él era el legítimo gobernador del país, en lugar del autoproclamado Ieyasu Tokugawa.

El Sanada-maru era un enclave defendido por Sanada Yukimura y 7.000 hombres, entre los que se encontraba Akodo Shotuku. Los ejércitos del shōgun fueron repetidamente repelidos, y Sanada y sus hombres lanzaron un gran número de ataques contra las líneas de asedio, rompiéndolas tres veces. Ieyasu entonces recurrió a la artillería, llevando 300 cañones, junto con otros hombres para excavar bajo las murallas, consiguiendo entonces ganar el asedio.

Finalmente, después de la decisiva Batalla de Tennōji de 1615, el castillo cayó bajo el ejército de los Tokugawa y Sanada Yukimura fue asesinado. Con los Toyotomi finalmente exterminados, ya no existían amenazas para la dominación de los Tokugawa de Japón.

La intención de Akodo Shotoku era evitar la deshonra de la derrota mediante el ritual del seppuku. Y hacia allí se dirigía entonces…

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¿Vienen los champiñones de el cochino?

11 agosto, 2008 at 10:22 pm (1)

Germán era un chico normal, trabajaba como modelo en una agencia de Neutogena Manos. Su vida iba bien. Tenía novia desde hacía 35 años y querían casarse. Él vivía con ella, sin embargo no tenían hijos pues ella había prometido llegar virgen al matrimonio.

El caso es que tenían doble vida.

Él era el archivillano Jermän, que asolaba la cuidad de “Aquinopintasnada City”. Se encargaba del tráfico de drogas, del tráfico de armas, incluso compraba políticos, era como un mafioso. A su vez, planeaba en un laboratorio secreto la manera de conquistar el mundo y también el modo de hallar la fórmula de la Coma-Cola, el refresco más vendido de la historia.

Ella era Jisgüoman, la heroina de la ciudad, la que solía parar los planes de Jermän, ayudaba a capturar a los ladrones de bancos del parque, y a cruzar la calle a las ancianas.

Sin embargo, su identidad era tan secreta que nunca se habían reconocido, ¿os he dicho que vivían juntos?

Un día el charcutero llamó al teléfono gris de Jisgüoman. Era él quien le encargaba las misiones secretas. Esta vez su misión era de suma importancia, pues la economía de la ciudad pendía de un hilo. Ellos siempre exportaban carne, pero ahora había surgido la duda. ¿Venían los champiñones del cochino? Si así fuera, los chinos cambiarian el cochino por champiñones, ya que estos son mas baratos. Pasarian a servir, champiñones agridulce y costillas de champiñon. Y eso haría que no se exportara carne de puerco, por lo que la bolsa se hundiría  y desataría el mal en el mundo.

A todo esto, Jermän, que había sido el que había filtrado la información se relamia las manos y se frotaba los labios. Su plan de conquistar Kangurolandia había dado sus frutos y ahora el mundo oriental sería suyo.

Pero Jisgüoman acudió a la misma base de siempre, esquivó las mismas trampas de siempre. mató a los mismos malos de siempre y se presentó, con sus calzonzillos rosas por fuera, delante del jefazo Jermän.

Tras darle tres patadas en el trasero y encadenarle, Jermän usó un spray anti-violadores y en el momento en que ella trataba de ver de nuevo, él se había escapado y ya tramaba su nuevo plan. Sin embargo, se había dejado sobre la mesa el informe de la NASTA en la cuál se aseguraba que los champiñones no provenian del cochino sino de las bombas anti-elefantes cultivadas por los sarracenos antes del nacimiento de Herodes. Y el cochino provenia a su vez de los hongos podológicos de las marsopas marinas (en la época en que aún tenian pies).

Asi que de nuevo y gracias a nuestra heroina pudimos salvar el planeta (ella y yo, el narrador)

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